Celbar es un sistema de aislamiento acústico y térmico a base de celulosa tratada, diseñado específicamente para su instalación dentro de cavidades, entre muros, entrepisos y techos en proyectos de construcción residencial, comercial e institucional. A diferencia de los sistemas proyectados de aplicación exterior como el K13, Celbar trabaja en el interior de la envolvente del edificio, rellenando de forma densa y uniforme los espacios entre elementos estructurales para bloquear la transmisión de ruido entre recintos y reducir las pérdidas térmicas a través de la estructura. Su composición de fibra de celulosa reciclada —obtenida principalmente de papel periódico postconsumidor— lo convierte en uno de los materiales de construcción con mayor contenido reciclado del mercado, con hasta el 85% de material recuperado en su formulación.
Celbar se instala mediante insuflado neumático a presión controlada, lo que permite que las fibras de celulosa penetren y rellenen completamente cada rincón de la cavidad, incluidas las zonas de difícil acceso alrededor de instalaciones eléctricas, tuberías y elementos estructurales secundarios. Esta capacidad de relleno total elimina los puentes acústicos y térmicos que inevitablemente se generan con mantas o paneles rígidos de lana de vidrio o roca, cuya instalación manual siempre deja huecos y espacios sin cubrir. La densidad de instalación del Celbar oscila entre 32 y 64 kg/m³ según la aplicación, lo que le otorga una masa por unidad de área significativamente superior a otros materiales aislantes, contribuyendo de forma directa a la reducción de la transmisión de ruido de impacto y ruido aéreo entre plantas.
En términos de rendimiento acústico, Celbar alcanza valores de índice de reducción sonora ponderado (Rw) de hasta 52 dB en sistemas de muro doble con estructura de acero ligero, y valores de nivel de presión de ruido de impacto ponderado (Lw) por debajo de 48 dB en sistemas de entrepiso, cumpliendo con holgura los requisitos de las normativas de aislamiento acústico más exigentes a nivel internacional. Su comportamiento frente al fuego está certificado con Clase 1 según BS 476 y Clase A2 según EN 13501, y sus aditivos de borato de sodio actúan además como repelente natural de insectos y roedores, añadiendo valor a la solución instalada.
Insuflado en cavidades de muros divisorios entre departamentos, oficinas u habitaciones de hotel, el Celbar crea una barrera acústica densa que reduce drásticamente la transmisión de voces, música y ruido de actividad entre recintos, garantizando la privacidad y el confort acústico de los ocupantes.
Aplicado en la cavidad de entrepisos de madera o acero ligero, el Celbar reduce significativamente el ruido de impacto generado por pisadas, el movimiento de mobiliario y las vibraciones de equipos mecánicos, haciendo de cada planta un entorno acústicamente independiente y silencioso.
Celbar combina un rendimiento acústico y térmico de primer nivel con una instalación limpia, rápida y sin residuos significativos. Su composición de celulosa reciclada, sus propiedades naturales de regulación de la humedad y su comportamiento multifuncional lo posicionan como la alternativa más sostenible y eficiente a los aislamientos convencionales de lana mineral para aplicaciones en cavidades de muro y entrepiso.
El insuflado neumático garantiza que la celulosa rellene el 100% de la cavidad, incluyendo zonas de difícil acceso alrededor de instalaciones eléctricas y tuberías, eliminando los puentes acústicos y térmicos que inevitablemente dejan los paneles rígidos instalados manualmente.
La celulosa tiene la capacidad de absorber y liberar humedad de forma pasiva sin perder sus propiedades aislantes, actuando como regulador higroscópico natural dentro de la cavidad del muro. Esta propiedad previene la condensación intersticial y la aparición de humedad y moho en el interior de la envolvente del edificio.
Con hasta el 85% de contenido reciclado, Celbar es uno de los aislamientos con menor impacto ambiental del mercado. Su producción consume significativamente menos energía que la lana de vidrio o roca, y contribuye a la obtención de créditos de sostenibilidad en certificaciones como LEED, BREEAM y EDGE.
La instalación de Celbar forma parte de un enfoque integral de diseño acústico y térmico que abarca desde la selección del sistema constructivo hasta la verificación de los resultados post-instalación. Ofrecemos servicios complementarios que aseguran que cada proyecto alcance los niveles de confort acústico requeridos de forma técnicamente rigurosa y dentro de los plazos de obra establecidos.
Trabajamos junto al equipo de arquitectura e ingeniería desde las etapas tempranas del proyecto para seleccionar el sistema constructivo más adecuado en función de los requisitos acústicos de cada recinto. Determinamos la densidad de instalación del Celbar, el tipo de estructura de muro o entrepiso más conveniente y los tratamientos complementarios en juntas perimetrales y pasos de instalaciones para minimizar los flancos de transmisión de ruido que puedan comprometer el rendimiento global del aislamiento.
En proyectos de rehabilitación acústica de edificios existentes, Celbar puede insuflarse en cavidades de muros y techos existentes mediante perforaciones mínimas de pequeño diámetro en el revestimiento, sin necesidad de demoler ni retirar el acabado interior. Una vez completado el insuflado, las perforaciones se sellan y se restituye el acabado original, logrando una mejora acústica significativa sin las molestias, los residuos y los costos asociados a una obra de reforma convencional.
Realizamos mediciones acústicas in situ una vez concluida la instalación y los trabajos de acabado, determinando los valores reales de índice de reducción sonora aparente (R') y nivel de ruido de impacto (L'nw) de los elementos constructivos tratados. Estos resultados se documentan en un informe técnico que certifica el cumplimiento de las exigencias acústicas del proyecto y que puede ser presentado ante la dirección de obra, el promotor o los organismos de control técnico que lo requieran.