El sistema de impermeabilización con acrílico poliuretano (PU) representa la combinación perfecta entre la flexibilidad del poliuretano y la resistencia a la intemperie de las resinas acrílicas. Se trata de una membrana líquida de aplicación en frío que, una vez curada, forma una película elástica, adherente y continua sobre cualquier tipo de superficie: concreto, mortero, lámina metálica, madera o sustratos previamente impermeabilizados. Su facilidad de aplicación con rodillo, brocha o pistola lo convierte en una solución accesible y altamente eficiente para techos, losas, terrazas y cubiertas de geometría compleja.
A diferencia de los sistemas de base solvente, el acrílico poliuretano está formulado con base acuosa, lo que elimina riesgos de inflamabilidad durante la aplicación y reduce significativamente las emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COV). Una vez curado, forma una membrana elástica con una elongación de rotura superior al 200% y una excelente recuperación elástica, capaz de adaptarse a los movimientos de dilatación y contracción propios de las estructuras expuestas a cambios bruscos de temperatura.
Su pigmentación reflectiva en tonos claros —especialmente en blanco— le permite reflejar hasta el 85% de la radiación solar incidente, actuando como barrera térmica que reduce la temperatura superficial de la cubierta hasta en 20°C. Esto se traduce en un menor consumo energético en climatización y en una notable extensión de la vida útil de la membrana al reducir el estrés térmico al que está sometida.
Ideal para azoteas planas de viviendas, condominios y edificios de apartamentos. Su aplicación en frío sin equipos especializados permite intervenciones rápidas con mínima afectación a los ocupantes del inmueble.
Su excelente adherencia a sustratos existentes lo convierte en la solución preferida para la rehabilitación de membranas envejecidas en centros comerciales, hoteles y edificios de oficinas, sin necesidad de demolición previa.
El acrílico poliuretano reúne en un solo sistema las propiedades que más se demandan en impermeabilización moderna: elasticidad, reflectividad solar, seguridad en la aplicación y una durabilidad comprobada. Es la solución más equilibrada para proyectos residenciales, comerciales e institucionales.
Su acabado reflectivo reduce la temperatura superficial del techo hasta en 20°C, disminuyendo la carga térmica interior y el consumo de aire acondicionado, con un impacto directo y medible en la factura energética.
Al ser una formulación base agua sin disolventes inflamables, puede aplicarse con seguridad en espacios habitados, áreas con restricciones de ventilación o zonas donde el uso de productos solventes está regulado o prohibido.
Cuando el sistema cumple su ciclo de vida, basta con aplicar una nueva capa sobre la membrana existente para restaurar sus propiedades impermeabilizantes y reflectivas, sin costos de demolición ni generación de residuos de obra.
Para garantizar el máximo rendimiento del sistema de acrílico poliuretano, ofrecemos servicios de preparación, refuerzo y mantenimiento que aseguran una membrana homogénea, duradera y perfectamente adaptada a las condiciones específicas de cada cubierta.
Antes de aplicar el acrílico poliuretano, realizamos una limpieza profunda del sustrato, el sellado de grietas y fisuras con masillas elastoméricas compatibles, y el refuerzo de juntas y encuentros con malla de fibra de vidrio embebida en la primera capa de membrana. Esta preparación es determinante para obtener una superficie homogénea que garantice la adherencia y eficacia del sistema impermeabilizante.
Para cubiertas sometidas a mayor exigencia mecánica o con movimientos estructurales importantes, aplicamos un sistema multicapa que incorpora una malla de poliéster o fibra de vidrio entre las capas de membrana. Este refuerzo aumenta significativamente la resistencia a la punción, el rasgado y los esfuerzos de tracción, elevando la vida útil del sistema hasta los 15 años con mantenimiento periódico.
Ofrecemos programas de mantenimiento preventivo con revisiones bianuales que incluyen inspección visual, limpieza de la membrana y aplicación de una capa de recarga para restaurar el espesor y las propiedades reflectivas del recubrimiento. Este servicio prolonga la vida útil del sistema y previene filtraciones antes de que se conviertan en daños estructurales costosos.